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Retos y oportunidades del enoturismo en Córdoba

En la actualidad, el sector terciario es un gran generador de empleo y su contribución al producto interior bruto (PIB) es superior a la de los sectores primario y secundario, por lo que el turismo se erige, por derecho propio, en uno de los subsectores más rentables de nuestro país. Cuando se genera turismo sobre la base de un atractivo, lo que se está haciendo es conceder valor turístico a ciertos elementos, los cuales, por sí solos o en conjunto con otros, motivarán al turista a desplazarse para conocerlos.

La provincia de Córdoba atesora un patrimonio histórico, cultural, ambiental y arquitectónico muy interesante, que en gran parte guarda relación directa con la crianza de los vinos de la Denominación de Origen Protegida (DOP) Montilla-Moriles. Las bodegas, son el elemento principal del enoturismo, ya que disponen de espacios suficientes para poder enriquecer su oferta actual (visitas guiadas, catas dirigidas y cursos de formación enológica), ampliándola a otras actividades que ya han demostrado ser factores claves de éxito en el marco de Jerez. Un ejemplo lo constituye la tetralogía bodega + flamenco + caballos + motociclismo. También, la tendencia del mercado de celebrar eventos y reuniones de pequeño tamaño en lugares diferentes debería ser un estímulo tanto para propietarios de bodegas como de alojamientos y, de este modo, enriquecer y mejorar su oferta.

El desarrollo del enoturismo en la provincia de Córdoba, aparece como una de las mejores alternativas para que la cultura del vino sea difundida y valorada. Además, representa una opción de desarrollo económico sustentable para las empresas que trabajan con este tipo de atractivos y poseen las herramientas para explotarlos de forma equilibrada y sostenible.

Un elemento clave para dicho desarrollo es la buena ubicación y conectividad con la que cuenta la zona, ya que facilita la llegada de visitantes, tanto los que actualmente acuden teniendo a los productos que ofrece Córdoba como motivación principal como aquellos otros que, en el futuro, podrían visitar la zona como complemento a su viaje. Estos últimos se engloban dentro de los flujos turísticos más importantes que hay en la Comunidad Autónoma, a saber, los que realizan estancias en las zonas costeras y aquellos otros que recorren el tradicional circuito Sevilla-Córdoba-Granada.

El enoturismo es un mercado en expansión en el que, aunque existen muchos competidores, se augura un próspero futuro. Los principales retos a los que se enfrenta la DOP Montilla-Moriles son la diferenciación y la singularidad de sus caldos con respecto a sus competidores, la innovación en los servicios que ofrecer al turista y darse a conocer aún más mediante los medios de comunicación y la organización de eventos.

Otra aspiración de relevante importancia podría ser la de dar a conocer a los vecinos de la zona la singularidad de sus vinos, las propiedades y beneficios que supone su consumo de forma moderada, de manera que sean conscientes del papel tan importante que desempeña en la economía de muchas familias, sin olvidar las oportunidades de futuro que ofrece el enoturismo.

PERSPECTIVAS DE FUTURO:

Las bodegas han pasado de hacer visitas guiadas gratuitas (con el único propósito de vender los vinos), a desarrollar un amplio catálogo de servicios y experiencias, adaptados a diferentes segmentos de la población y con la intención de poner en valor las instalaciones, la crianza, las peculiaridades de los vinos y aumentar su oferta complementaria.

Desde el punto de vista de la demanda, el enoturismo va en aumento. Si antes se conformaban con visitar la zona y catar los vinos, ahora son más exigentes: buscan nuevas experiencias memorables que marquen su viaje y lo hagan mucho más especial.

Desde el punto de vista de la oferta, cada vez son más los servicios que se ofrecen y la calidad de los mismos. Si hace años, uno de los principales problemas era la profesionalización del personal, en la actualidad, las empresas se preocupan más por la preparación de sus trabajadores para ofrecer servicios de calidad.

El desarrollo del turismo del vino repercute en la economía de la zona, creando nuevos puestos de trabajo, proporcionando ingresos a las empresas del sector y favoreciendo otras actividades complementarias como los comercios o las empresas de restauración.

Teniendo en cuenta los datos de la Cata del Vino de Córdoba 2016 donde, según un informe del Consejo Regulador Montilla-Moriles, se recibieron 84.000 visitas que dejaron en los cinco días que duróel evento un total de 2,1 millones de euros en Córdoba, me gustaría plantearuna cuestión: ¿verdaderamente estamos aprovechando el potencial de nuestros vinos los 365 días del año o solo nos importa su consumo de manera puntual?